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jueves, 22 de marzo de 2012

España multicultural: un inmigrante asesina a una anciana por 5 euros

Una salvajada. No cabe otro calificativo para definir la atroz paliza que sufrieron este lunes tres mujeres de avanzada edad, mientras paseaban por el Carril de Los Cobos, en la pedanía murciana de El Raal. Los hechos se produjeron a plena luz del día, pasadas las 17 horas, cuando un hombre corpulento y en apariencia de nacionalidad argelina, surgió de la nada con «una barra de hierro» para apalear sin piedad a María del Carmen Calderón Roldán, de 79 años y natural de El Raal; Fina Meseguer Ruiz, de 64 años, y Carmen Gea Marcos, de 69 años, ambas vecinas de Orihuela.
El agresor, según el relato de dos de las víctimas, «nos venía siguiendo desde la Casa de los Rodríguez». Lo hizo durante veinte metros, para abalanzarse seguidamente sobre Mari Carmen, a la que golpeó en el cuello, justo por debajo de la oreja.

«Después me cogió de los pelos y me arrastró por la carretera y me tiró en el huerto», relata la mujer. Casi sin tiempo para reaccionar, el asaltante propinó otro golpe con la barra a Fina, a la que le llegó a abrir la cabeza -literalmente-, para acto seguido arrastrarla hasta un huerto de limoneros pegado al Carril de Los Cobos y dejarla tendida sobre Mari Carmen.

Pero no se iba a quedar ahí. Todavía quedaba la indefensa Carmen, a la que golpeó con tal fuerza que le «hundió el cráneo». Ella jamás volvería a levantarse del suelo. Durante unos minutos infernales, nadie pasó por el carril. Nadie escuchó los gritos de dolor y de auxilio de las mujeres heridas.

Ayer, martes, todavía atenazada por los nervios y tocándose los hematomas fruto de la agresión, Mari Carmen Calderón Roldán recordaba con espanto lo ocurrido: «Le dijimos que no nos matase. ‘Si tenemos que darte una perra, te la damos’. Pero nos dio un garrotazo». Las ancianas solo llevaban siete euros con ochenta céntimos, y el ladrón se llevó seis euros.

Alberto, el hijo de la oriolana Fina Meseguer Ruiz, recordaba con amargura, sin despegarse de la cama de su madre en el Hospital Reina Sofía de Murcia, que «en el bolsillo de la chaqueta nos encontramos un euro con ochenta céntimos; no se los había llevado», repetía sin poder entenderlo.
Es más, ni siquiera les sustrajo collares, pulseras o alguno de los anillos que lucían las víctimas. Tan solo seis miserables euros, a cambio de los cuales ha muerto una mujer y otra, Fina, sigue postrada en la cama con 30 grapas en la cabeza, un fuerte traumatismo craneal y un coágulo. Aún así, podrá contarlo.

Algo que no hará Carmen Gea Marcos, quien recibió en el cráneo un golpe mortal de necesidad. Aunque se estuvo debatiendo entre la vida y la muerte en el Hospital Virgen de La Arrixaca, desde la tarde del lunes hasta las 16 horas de ayer, finalmente los médicos desconectaron la máquina que la mantenía respirando de manera artificial.

Tras la pista del agresor

Mari Carmen, Fina y Carmen cubrían, cada día, la ruta de tres kilómetros que va desde el Carril de Los Cobos hasta Los Tres Puentes, en la pedanía oriolana de La Aparecida. «Salíamos a las 15.30 horas. Ellas me recogían en El Raal, pasábamos por Los Tres Puentes, por el puente viejo de Beniel y me dejaban en mi casa para que no volviese sola», explicaba ayer Mari Carmen, lamentando que este lunes «ya habíamos terminado la ruta, pero decidimos seguir porque todavía había luz». Fue entonces cuando «un hombre salió de la Casa de Los Rodríguez. Era magrebí, corpulento, con chaqueta blanca y chispitas negras. Iba caminando detrás de nosotras, pero no pensamos que nos pudiese hacer esto».

La casa, en cuestión, es un inmueble abandonado, que al parecer ha sido forzado y donde se refugiaba el agresor. Según familiares de las víctimas, la Guardia Civil de Santomera y la Policía Judicial ya han abierto una investigación, «y se han dirigido a los propietarios de este inmueble», situado en suelo oriolano. El agresor huyó a través de los limoneros «Luego pasó un hombre argelino, caminando con su sobrino, y nos socorrió», subrayan las dos supervivientes. «Él nos dijo que Carmen estaba en el suelo con la cabeza ensangrentada, y la recogió, pero cuando la colocó sobre la acera ya estaba en agonía».

Mari Carmen criticaba con amargura que «la ambulancia del centro de salud de Beniel tardó treinta minutos; llegó con chófer y sin médico. Vergüenza les tenía que dar».

Después llegaron dos ambulancias del 112, agentes de la Policía Local y efectivos de la Guardia Civil de Santomera. El ciudadano argelino que las socorrió se ha ofrecido a testificar. Las familias de las tres víctimas esperan que pronto se dé captura al agresor. Fina permanece ingresada en el Reina Sofía, esperando salir para abrazar a sus dos amigas. Nadie le ha dicho todavía que a su querida Carmen el paseo le ha costado la vida.

4 comentarios:

eletse dijo...

en españa hacen falta unos cuantos justicieros que les metan el miedo en el cuerpo a estos moros desgraciados

DORAMAS dijo...

Lo que ocurre es que si alguien se pone en marcha, rápidamente dirán que es un hijo de Hitler.

eletse dijo...

y si nadie se pone pronto en marcha dentro de poco españa estara llena de hijos bastardos del follacabras moro.

DORAMAS dijo...

Ya dijo alguien, que nos conquistarían con el vientre de sus mujeres.